
Cuando participamos en el Santo Sacrificio, en la Comunión, nos nutrimos con la carne y la sangre de Jesús, nos convertimos en su cuerpo y su sangre. Sólo en la medida en que seamos miembros de su cuerpo, su Espíritu nos podrá vivificar y reinará en nosotros. Edith Stein (Santa Teresa Benedicta de la Cruz O. C. D.).