La humildad y la paz siempre andan juntas, como buenas hermanas. Jesús dice: "Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis la paz en vuestras almas" (Mt. 11,29). Luego la falta de paz, la inquietud, nace de la soberbia, amor propio.
padre Manuel García Nieto S.J.
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